viernes, 29 de junio de 2012

El enojo




Historia # 01 - El carro de Renato
Renato ha sido amigo de Juan desde que eran pequeños. Renato es el amigo habitual que siempre está pendiente de sus amigos; Juan por su parte, es de aquellos amigos que casi siempre buscan sacar ventaja de la relación. A pesar de sus diferencias, Renato siempre le ha ofrecido su amistad incondicional a Juan. 

En una ocasión, Juan le pidió un favor a Renato, que le prestara su carro porque tenía una cita y no tenía medio de transporte; Renato a pesar de saber cómo es Juan, le tiene confianza y decide prestarle su carro.

Juan va a su cita y al día siguiente le devuelve el carro a Renato, sin siquiera echarle gasolina, maloliente y todo sucio. Al pasar los días le llega a Renato una multa por más de cien dólares en infracciones. Al revisar Renato, se percata que estas infracciones fueron hechas por su amigo Juan el día que le había prestado su carro.  Renato está furioso, Juan no sólo le había devuelto su carro maloliente, sucio y además con una multa que le costaría la cuarta parte de su sueldo, sino que tampoco le contestaba sus llamadas. Renato sólo puede pensar, ojalá lo vea en este momento.

Historia # 02 - Los novios

Mario y Lucía se hicieron novios hace ya varios meses, Mario había sido siempre un hombre muy detallista en el día que cumplían un mes más de novios. El día que cumplían doce meses, Mario no había llamado a Lucía en todo el día, ni un ramo de flores, ni un mensaje en Facebook, Lucía no sabía absolutamente nada de Mario. 

Lucía ya había empezado a sospechar de él, en los últimos días Mario había estado muy distante, haciéndole preguntas extrañas. Lucía no le había dicho a Mario que una de sus amigas lo había visto con Raquel, su mejor amiga, en unas tiendas del centro comercial. Otro grupo de amigas lo vio saliendo de una joyería con un regalo que Lucía no recibió, incluso sospechaba que Mario le había robado un anillo que le había regalado su mamá.

Cuando Mario se apareció por la noche, Lucía se enfureció, le comenzó a gritar todo lo que sus amigas le habían dicho, estaba tan furiosa por la posible infidelidad de Mario que le cerró la puerta y le dijo que habían terminado.

¿Qué es el enojo?
Todos en la vida nos hemos enojado alguna vez, y lo experimentamos muchas veces en los momentos menos oportunos de nuestras vidas: en el trabajo, en la casa, con los amigos; en cualquier lugar o círculo de personas podemos llegar a experimentar el enojo.

El enojo es la respuesta a cualquier evento o situación en la vida que nos causa irritación, frustración, dolor o cualquier otro desagrado.

Como cualquier otro sentimiento que podemos llegar a experimentar, el enojo se alimenta de otros sentimientos tales como: 
  • La decepción.
  • El dolor.
  • El rechazo.
  • La vergüenza.
Cuando alguno de estos sentimientos hace su aparición, nuestra reacción natural es la de sentirnos de alguna forma contra la pared o amenazados, y nuestra respuesta típica es enojarnos. 

La frustración y la decepción son una de las fuentes de enojo que experimentamos cuando las cosas no marchan de la forma en la que quisiéramos.
En otras palabras, podemos decir también que el enojo, salta dentro de nosotros, especialmente cuando percibimos que lo que está ocurriendo en nuestro entorno es injusto.

Al igual que las demás emociones, el enojo tiene su trasfondo positivo. Al ser su fuente una respuesta contra una injusticia en contra de otras personas. El enojo bien canalizado puede ser de ayuda para evitar que estas mismas injusticias continúen. Como las personas que responden inmediatamente al ver el maltrato infantil, sienten enojo dentro de ellas por la injusticia cometida y buscan los medios para evitar que ésta continúe ocurriendo.

Pero para que el enojo pueda tener un resultado positivo debemos aprender a controlar e identificar la raíz de nuestro enojo.

Existen dos fuentes del enojo: El enojo definitivo y el enojo distorsionado. 

El enojo definitivo, tal y como lo vimos en la primera historia, es aquel enojo que tiene un fundamento real, es aquel enojo donde tienes las pruebas contundentes de la injusticia que se ha cometido en contra de tu persona o de alguien más.  Renato tenía las pruebas necesarias para demostrar el porqué estaba enojado.

El enojo distorsionado, es aquel enojo donde lo único que existe es una prueba “real” no comprobada. En este tipo de enojo, es común que justifiquemos nuestra forma de pensar, por las características de los hechos que están ocurriendo en ese momento.  Este fue el caso de Lucía en la segunda historia, ella dio como un hecho que Mario la estaba engañando por su comportamiento y el hecho que él no la hubiera llamado el día que cumplían doce meses de noviazgo así que terminó por “comprobar” que definitivamente él la estaba engañando.  Lo que Lucía no sabía, es que Mario había tenido ese comportamiento porque estaba averiguando el tamaño del anillo que a ella le quedaba, y no le había llamado en el día porque la llevaría a cenar con sus papás para pedir su mano.

Ambos enojos pueden dar resultados indeseables, que de manejarse de una mejor forma, los resultados podrían ser positivos.

Por ello, pensemos en el enojo como nos relataría Gary Chapman: 

“El propósito fundamental del enojo es motivarnos a una acción positiva que dejará la situación de una mejor forma como la encontró”

¿Cómo controlamos el enojo?
Lo primero es admitir que estamos enojados. Podríamos detenernos y decirnos: 

“Admito que estoy enojado por esta situación, ¿Qué voy a hacer positivamente al respecto?”.

Una vez que hemos admitido que estamos enojados, debemos preguntarnos ¿Qué vamos a hacer positivamente al respecto? Esta pregunta nos pone en un estado de pensamiento para encontrar posibles soluciones. No siempre la solución más obvia es la correcta, a veces hay que cavar en otro lado para encontrarla.

Lo siguiente es algo que para muchos de nosotros se nos dificulta, y es confrontar.
En su libro, “Conversaciones Cruciales”, Patterson, Grenny, McMillan y Switzeler, tratan diferentes técnicas para tratar conversaciones difíciles, estás técnicas son útiles para cuando el enojo se apodera de nosotros.

El primer paso cuando nos sentimos enojados con una persona y deseamos encontrar una solución positiva está en restablecer un terreno seguro, donde ambas partes se sientan en una zona donde los sentimientos puedan ser tratados sin la necesidad de llegarse a agredir.

Esta zona de seguridad se encuentra en un punto donde ambas partes pueden estar de acuerdo para encontrar una solución.

Realizar preguntas y ponerse en los zapatos de la otra persona, permite a la persona ofendida conocer si su enojo es definido o distorsionado. 

Cuando aprendemos a preguntar y escuchar a las demás personas en el momento de que nos sentimos enojados, descubriremos que en la mayor parte de las ocasiones nuestro enojo es distorsionado por las suposiciones que hemos hecho y al final nos damos cuenta que están mal fundamentadas.

No importando si el enojo es definido o distorsionado, es elemental que al final busquemos una solución positiva y que seamos capaces de perdonar para evitar que el enojo se convierta en un sentimiento negativo, que pueda afectar nuestras vidas en el futuro.

Permítete enojarte, pero no permitas que sea el enojo el que tome las decisiones por ti.

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