sábado, 3 de mayo de 2014

Nunca Triunfarás en la Vida -Una reflexión-



Por Abner Huertas




Nunca triunfarás en la vida, sí lo has leído bien, nunca triunfarás en la vida y te explicaré porqué.

Tú tienes muchos sueños, pero estos no se harán realidad. Cada fin de año haces tu listado de  “propósitos de fin de año” pero como siempre jamás los iniciarás; seguramente los escribiste y se ven bonitos en tu computadora, en tu cuaderno o en el lugar donde los apuntaste, pero sin lugar a duda no harás lo que te propusiste, por eso nunca triunfarás en la vida.

Cuando te graduaste del diversificado o de la universidad saliste con muchos anhelos, metas que querías lograr, querías un desarrollo profesional envidiable para muchos, todos aquellos que se aproximaban contigo te decían que serías una persona de éxito, y lo creíste, pero la presión del éxito es tan pesada que es mejor no tomarla, por eso nunca triunfarás en la vida.

Cada vez que piensas en tu sueño lo ves tan alejado que es mejor esperar a ver si se cumple sólo por mera suerte, pero lo más seguro es que jamás se cumplirá, es más, sabes que no lo lograrás porque desde pequeño has aprendido que en la vida hay que estudiar para después trabajar y no estudiar para alcanzar los sueños, por eso mejor te dedicarás a trabajar  sólo para los sueños de alguien más  y no harás nada por los tuyos, por eso nunca triunfarás en la vida.

Nunca tomarás el riesgo de pensar de forma diferente, ¡Para qué arriesgarte a pensar de otra manera!, mejor no tener éxito a que ser visto como un raro por pensar diferente, es preferible ser aceptado por otras personas que piensan igual, por eso es mejor no pensar en el éxito, en fin, la vida puede ser cómoda en esa zona y mejor quedarse en el mismo conformismo, así si fracasas nadie se dará cuenta,  por eso nunca  triunfarás en la vida.

Te darás cuenta de que llegarás a decirte:  “¿Qué puedo hacer?, Así me hizo Dios”; y te convencerás de que has nacido para ser conformista y construir los sueños de alguien más, pero no los tuyos, porque “así fuiste hecho”, por eso nunca  triunfarás en la vida.

Tu habilidad para armar excusas es envidiable, éstas te permiten salir de esa responsabilidad que conlleva el camino que pocos se atreven a seguir para alcanzar sus sueños. Por cada oportunidad que se te presenta tienes la capacidad de armar un listado de diez cosas por las cuales jamás funcionará contra un listado con una posibilidad de que sí funcione, y como “gana la mayoría”, por eso nunca triunfarás en la vida.

Y como nunca vas a triunfar en la vida sentirás la responsabilidad de enseñarle eso a tus hijos, al fin tú tienes la experiencia que en la vida no se puede triunfar, por eso cuando tu hijo o tu hija te diga algo como: “Quiero ser músico, bailarina, artista, escritor o alguna otra carrera ‘inusual’” tú le dirás, “Eso no te dará de comer, mejor estudia leyes, ingeniería, para doctor o administración de empresas porque con lo otro no triunfarás”, te darás cuenta de que eres un experto o una experta en lo que no funciona porque tú querías ser algo diferente y escogiste estudiar algo que sí te  “daría dinero”,  prácticamente serás un gurú en el arte de que no se puede seguir un sueño; por eso tu hijo o hija, al igual que tú, nunca triunfará en la vida.


Lo triste es que será hasta el final de tu vida en el que te darás cuenta que la única razón por la que nunca triunfaste en la vida fue por el miedo a triunfar.

Pero… aún estás a tiempo de triunfar en la vida ¿Te atreves?

Foto cortesía de freedigitalphotos.net y suphakit73

sábado, 5 de abril de 2014

Atraes lo que eres, no lo que quieres



-Por Abner Huertas



Hace algún tiempo escuchaba a una persona decir lo cansada que se sentía porque siempre que conocía a una nueva pareja era prácticamente igual a la anterior, nunca consigo a alguien diferente, me decía, cada persona que conozco siempre me deja una herida por sus actitudes.

Al igual que esta persona muchos de nosotros, incluyéndome yo, nos hemos enfrentado ante situaciones en la vida en las cuales vemos que siempre ocurre un mismo patrón, atraemos siempre el mismo tipo de personas o situaciones a nuestras vidas.

Algunas  de las preguntas que saltan al ocurrir estos patrones son: ¿Por qué atraemos siempre lo mismo?, ¿Por qué no puedo atraer a una buena pareja? O  ¿Por qué no puedo atraer otro tipo de amigos?; considero que una respuesta es como diría James Allen, “Atraemos los que somos, no lo que queremos.”

¿A qué nos referimos con esto?, meditemos por un momento, cuando una persona es músico ¿Qué tipo de personas atrae?, sí, músicos, Cuando alguien le gusta leer atrae a otras personas que les gusta leer, las aves de un mismo plumaje vuelan juntas, dice un proverbio. Es por ello que cuando nos damos cuenta de que siempre atraemos más de lo mismo, y eso no nos gusta, en lugar de culpar lo exterior, veamos en nuestro interior.

Quizá la pregunta principal, sin ánimo de querer filosofar,  sea la siguiente: ¿Qué somos?, o más puntualmente ¿Tú quien eres?, ¿Cómo te describirías?, cada una de nuestras actitudes, talentos o comportamientos  es vista por los demás y de alguna manera cada una de éstas es atrayente para alguien más. Entonces, ¿Qué somos?.

Considero, a criterio personal, que nosotros somos lo que son nuestros pensamientos. Listo ya está, eso es. ¿Por qué lo digo?, porque la raíz de nuestros comportamientos, de nuestras creencias, de lo que esperamos para nosotros proviene de nuestra mente. Lo que nosotros creemos de nosotros eso somos.

Todo lo que tú creas de ti también se reflejará en las personas que atraes a ti. Lógicamente, esto no se queda únicamente en un pensamiento, sino en lo que nuestro comportamiento observable refleje lo que hay dentro de nosotros.

Por eso cuando queremos atraer mejores cosas para nosotros el primer lugar que debemos analizar son  nuestros pensamientos  y establecer un plan de cambio que se traduzca en una conducta observable, es un proceso que toma tiempo, y debes ser paciente; en la medida que tus pensamientos y comportamiento vayan cambiando, todo lo que ya no aplique a tu nueva forma de ser se alejará y vendrán nuevas. Es cómo el caso de jóvenes que toman la decisión de convertirse de estudiantes promedio a estudiantes excelentes, ¿el resultado?, muchas amistades de estudiantes promedio se alejan y comienzan a llegar los que son estudiantes excelentes.

Una vez alguien me dijo: ¿Cuánto te gustaría ganar?, piénsalo por un momento, ¿lo tienes?, le respondí que sí, entonces me replicó: entonces haz amistad con personas que ganen esa cantidad. Tú formas tu ambiente, si sigues pensando de la misma manera, te comportarás igual y por eso atraerás los mismos resultados y en este caso seguirás ganando lo mismo.

Para atraer lo mejor a tu vida primero hay que hacer un cambio de pensamiento para ser una persona que atraiga lo que tú buscas.

Recuerda: “Atraes lo que eres, no lo que quieres.”


Fotografía cortesía de freedigitalphotos.net y Stockimages


El arte de escuchar



-Por Abner Huertas


Arturo: Claudia, ¿Estás bien?Claudia: No, me siento triste porque quisiera poder hacer algo diferente y…Arturo: ¿Y por qué no lo haces?, mira el problema que tienes es porque siempre haces las mismas cosas, lo que tienes que hacer es pararte y buscar hacer algo diferente sino siempre vas a…

***
¿Te parece familiar el dialogo anterior?, ¿Crees que en la medida en la que transcurra la conversación Claudia podrá expresar lo que verdaderamente siente?, infortunadamente muchas veces tendemos a creer conocer el punto de vista de las otras personas y nos apresuramos a ofrecer un consejo; el cual si no es pedido no es recibido.

De alguna manera tendemos a creer que con escuchar las primeras palabras de lo que una persona nos cuenta sobre algún problema, nosotros ya sabemos cuál es la solución o sabemos cuáles son las causas de lo que está pasando y nos ponemos  en modo “repáralo todo”, el inconveniente de esto es que le estamos evitando a la otra persona expresar lo que siente, y en la mayoría de las ocasiones tan sólo quieren ser escuchadas, en sí el saber que uno fue escuchado y comprendido tiene un efecto positivo en nuestra vida.

Tú puedes ser un medio por el cual una persona pueda sanar alguna herida con el simple gesto de escuchar; pero cuando me refiero a escuchar me refiero a escuchar realmente, regularmente mientras la otra persona habla estamos pensando en lo que le vamos a responder, o pensamos en: ¿Cómo puede estarse ahogando en un vaso con agua?, o pensamos en lo que tenemos que hacer después; esto produce que nos perdamos de conocerla realmente y de ser ese medio para que ella sane, o cuando lo que se quiere expresar es alegría podemos ser un multiplicador de ella.

Una creencia que nos puede ayudar a escuchar mejor a la otra persona es que ella es la experta de su propia vida, tan sólo ella sabe por lo que realmente está pasando, tan sólo ella sabe lo que duele o la alegría que experimenta; recuerda ella es la experta en su vida, no tú; por eso escuchar con interés en conocer más que en pensar lo que voy a decir, es lo importante.

Ahora, imagina que tú estás atravesando por una situación y le comienzas a contar tu problema a algún amigo y a cada rato te interrumpe con frases cómo: “¿Y por eso te estás preocupando?”, “Hace lo siguiente…”, y más frases similares, ¿Cómo te sentirías?, por otro lado ¿Cómo te sientes con alguien que sólo te escucha con interés sin cuestionarte?, al menos en mi caso me hace sentir mucho mejor. Las personas no siempre queremos un consejo, muchas veces solo queremos ser escuchadas.

Una pieza fundamental para escuchar mejor es un interés curioso con empatía. Cuando digo curioso me refiero a preguntarle queriendo conocer a la persona más y no por querer saber cosas que no vienen al asunto, y la empatía que es realmente mostrar que estamos para escuchar.

Otra pieza fundamental es la famosa CCJ, no juzgues, no condenes y no hagas juicio. Tu percepción de la situación  puede ser lo opuesto a la percepción de la situación que está atravesando alguien, lo que para ti puede ser una alegría para alguien más puede ser un enojo. Acá es donde entra el interés curioso con empatía tratando de saber porqué se siente así.

Ahora la herramienta principal que en lo personal puedo recomendarte es aprender a preguntar; una pregunta bien hecha es poderosa, una pregunta bien hecha puede excavar en el inconsciente de la persona y hacerla pensar en algo que anteriormente no lo había visto hasta ayudarle a dar un cambio de perspectiva. Pero ojo, un cambio de perspectiva se logra cuando una persona se da cuenta por ella misma y no cuando alguien más la trata de forzar.

Como seres humanos tratamos de aconsejar a las demás personas desde la perspectiva que nosotros tenemos del mundo, pero fallamos al no aceptar que la otra persona tiene su propia perspectiva;  porque tenemos la creencia que nuestra perspectiva del mundo es la única correcta. Por ello nuestra definición de las cosas y de nuestras creencias no deben interferir al momento de escuchar.

Saber escuchar, como te decía, es una habilidad, lo cual significa que la puedes desarrollar. Si ya tienes la habilidad síguela practicando, si aún no la tienes déjame darte las siguientes sugerencias:

  1. Cuando hables con alguien escucha atentamente, repite algunas frases de lo que te diga la persona con el objetivo de saber que has comprendido bien. Por ejemplo, si la persona te cuenta que sintió un enojo fuerte, tú le puedes reafirmar diciendo “Te sentiste muy enojado(a)”, eso te ayudará a ti a saber que realmente la estás comprendiendo, a esto se le conoce como “Escucha reflejo.”
  2. Cuando te mencionen algo “ambiguo” pregúntale. Por ejemplo si te está hablando de una estrella tu le puedes preguntar qué tipo de estrella, ¿De cinco picos?, ¿De seis picos?, etc. La clave es que tú tienes que ver la perspectiva de la otra persona.
  3. Muestra interés, mira a la persona a los ojos, haz señas y movimientos que indiquen que la estás escuchando. ¿Qué pensarías de alguien que te dice: “Sí, te estoy escuchando” mientras mira su celular?, no hay coherencia, ¿Cierto?.
  4. Haz preguntas que motiven a la persona a hablar y sólo da un consejo cuando la persona lo pida. Recuerda muchas veces sólo queremos ser escuchados no aconsejados.


¿Te animas a ser una persona que ayude a los demás solo escuchando?


Foto Cortesía de freedigitalphotos.net y David Castillo Dominici

domingo, 2 de marzo de 2014

¿Te sientes estancado?



-Por Abner Huertas



El crecimiento personal es constante, es algo que siempre he creído y por algo que trato de vivir cada día, sin embargo, muchas veces nos estancamos, y no porque no estemos haciendo algo para seguir adelante, sencillamente es como si algo nos detuviera.

Una de las características que considero imprescindible en el crecimiento personal, es la habilidad de cambiar paradigmas, infortunadamente éstos son difíciles de reconocer porque están enraizados dentro de nosotros y cuando intentamos cambiar ocurre un conflicto dentro de nosotros porque es algo con lo que hemos vivido o ya estamos acostumbrados a convivir.

En un artículo anterior llamado “Nuestras Creencias”, hacía énfasis en la capacidad que debemos desarrollar para cambiar aquellos conceptos que tenemos de nosotros y no nos benefician, y cuando pensamos en que debemos crecer, es cuando  debemos también buscar cambiar esas creencias.

Si has llegado a un momento en el cual te has sentido estancado en tu crecimiento personal es momento de confrontarte y buscar qué es lo que te puede estar deteniendo en tu crecimiento. 

Atrévete a realizarte estas preguntas:

  • ¿Hay alguna persona a la que deba perdonar o pedir perdón?
  • El concepto que tengo sobre mi persona ¿Es verdadero?
  • ¿Realmente estoy en el camino correcto o estoy siguiendo el de alguien más?
  • ¿Estoy siendo coherente con mi crecimiento personal?
  • ¿Estoy tratando de agradar a otra persona?


Tu crecimiento es importante, ¡sigue adelante!, ¡no te desanimes!. Cuestiona lo que tú crees sobre ti mismo, y nunca pero nunca te detengas.

Foto cortesía de freedigitalphotos.net y David Castillo Dominici

Personas "elevadoras"



-Por Abner Huertas




Alguna vez te has detenido a preguntar ¿Con qué tipo de personas te relacionas?, o quizá una más importante ¿Qué tipo de persona eres tú con la que los demás se relacionan?, siempre existen personas con las cuales nos gusta platicar porque nos hacen sentir bien, pero hay otros tipos de personas a las que tratamos de evitar porque siempre que nos dicen algo es para hacernos sentir de menos.

Esto es porque nosotros muchas veces somos cómo “elevadores”, cuando alguien sube o la elevamos o la llevamos hacia abajo. La cuestión clave es “¿Eres de los que elevan a las personas? O ¿Eres de los que descienden a las personas?”, cada persona con la que nos relacionamos tiene una necesidad implícita de querer sentirse bien consigo misma.

Ahora, ¿Por que muchas veces servimos más como elevadores que van hacia abajo?, bueno eso es porque muchas veces tenemos algo dentro de nosotros que debe cambiar o sanar, aunque también existe el factor “yo siempre he sido así” que podría adjudicarse al temperamento, y aunque esto sea cierto, no debe ser una excusa, porque como siempre lo he dicho nosotros podemos forjar nuestro carácter.

Otra pregunta que puede salir es ¿Qué es mejor ser alguien que eleva a las personas o alguien que las baja?, esa es una decisión muy personal que tú debes tomar, lo que sí puedo decirte es qué prefieres tú cuando estás frente a alguien, ¿prefieres alguien que te eleve o que te baje?, eso te dará la pauta de qué es mejor.

Tampoco estoy hablando de ser un adulador, sino de elevar a las personas cuando más lo necesitan. Si tu me dices que no puedes elevar a las personas porque tú mismo te sientes de bajón, te voy a decir un secreto: Si tú quieres sentirte “elevado” comienza a elevar a otras personas de una forma desinteresada, observando lo bueno en cada quién.


Seamos personas que eleven a los demás, seamos personas que hagan sentir bien a otros y por sobre todo empieza por sentirte bien contigo mismo.

Foto cortesía de FreedigitalPhotos y Maya Picture