domingo, 2 de marzo de 2014

¿Te sientes estancado?



-Por Abner Huertas



El crecimiento personal es constante, es algo que siempre he creído y por algo que trato de vivir cada día, sin embargo, muchas veces nos estancamos, y no porque no estemos haciendo algo para seguir adelante, sencillamente es como si algo nos detuviera.

Una de las características que considero imprescindible en el crecimiento personal, es la habilidad de cambiar paradigmas, infortunadamente éstos son difíciles de reconocer porque están enraizados dentro de nosotros y cuando intentamos cambiar ocurre un conflicto dentro de nosotros porque es algo con lo que hemos vivido o ya estamos acostumbrados a convivir.

En un artículo anterior llamado “Nuestras Creencias”, hacía énfasis en la capacidad que debemos desarrollar para cambiar aquellos conceptos que tenemos de nosotros y no nos benefician, y cuando pensamos en que debemos crecer, es cuando  debemos también buscar cambiar esas creencias.

Si has llegado a un momento en el cual te has sentido estancado en tu crecimiento personal es momento de confrontarte y buscar qué es lo que te puede estar deteniendo en tu crecimiento. 

Atrévete a realizarte estas preguntas:

  • ¿Hay alguna persona a la que deba perdonar o pedir perdón?
  • El concepto que tengo sobre mi persona ¿Es verdadero?
  • ¿Realmente estoy en el camino correcto o estoy siguiendo el de alguien más?
  • ¿Estoy siendo coherente con mi crecimiento personal?
  • ¿Estoy tratando de agradar a otra persona?


Tu crecimiento es importante, ¡sigue adelante!, ¡no te desanimes!. Cuestiona lo que tú crees sobre ti mismo, y nunca pero nunca te detengas.

Foto cortesía de freedigitalphotos.net y David Castillo Dominici

Personas "elevadoras"



-Por Abner Huertas




Alguna vez te has detenido a preguntar ¿Con qué tipo de personas te relacionas?, o quizá una más importante ¿Qué tipo de persona eres tú con la que los demás se relacionan?, siempre existen personas con las cuales nos gusta platicar porque nos hacen sentir bien, pero hay otros tipos de personas a las que tratamos de evitar porque siempre que nos dicen algo es para hacernos sentir de menos.

Esto es porque nosotros muchas veces somos cómo “elevadores”, cuando alguien sube o la elevamos o la llevamos hacia abajo. La cuestión clave es “¿Eres de los que elevan a las personas? O ¿Eres de los que descienden a las personas?”, cada persona con la que nos relacionamos tiene una necesidad implícita de querer sentirse bien consigo misma.

Ahora, ¿Por que muchas veces servimos más como elevadores que van hacia abajo?, bueno eso es porque muchas veces tenemos algo dentro de nosotros que debe cambiar o sanar, aunque también existe el factor “yo siempre he sido así” que podría adjudicarse al temperamento, y aunque esto sea cierto, no debe ser una excusa, porque como siempre lo he dicho nosotros podemos forjar nuestro carácter.

Otra pregunta que puede salir es ¿Qué es mejor ser alguien que eleva a las personas o alguien que las baja?, esa es una decisión muy personal que tú debes tomar, lo que sí puedo decirte es qué prefieres tú cuando estás frente a alguien, ¿prefieres alguien que te eleve o que te baje?, eso te dará la pauta de qué es mejor.

Tampoco estoy hablando de ser un adulador, sino de elevar a las personas cuando más lo necesitan. Si tu me dices que no puedes elevar a las personas porque tú mismo te sientes de bajón, te voy a decir un secreto: Si tú quieres sentirte “elevado” comienza a elevar a otras personas de una forma desinteresada, observando lo bueno en cada quién.


Seamos personas que eleven a los demás, seamos personas que hagan sentir bien a otros y por sobre todo empieza por sentirte bien contigo mismo.

Foto cortesía de FreedigitalPhotos y Maya Picture

jueves, 13 de febrero de 2014

El AMOR en febrero: ¿será más necesario?



Por Jaime Cáceres

Hola, es un gusto para mi poder exponer algunos temas que particularmente son sumamente apasionantes y que gracias a ello, como Consultor Emocional, hoy en día ayudo a las personas y parejas que me dan la oportunidad de facilitar su comunicación.

Esta vez compartiremos un tema muy popular desde mucho tiempo atrás, pero con aspectos que serán diferentes y puedas analizarlos contigo mismo o con tu pareja, familia y/o amigos.

El AMOR en febrero: ¿será más necesario?
Desde que soy niño, en los colegios donde estudié, considero fueron los promotores de mi atención al día del cariño o día de san Valentín, obligándome a cumplir con regalar algún presente a algún compañero(a) que haya escogido, tomando un papelito dentro de una bolsa o recipiente, para convertirme en el famoso “amigo secreto” de alguien.

Posteriormente, de adolescente, nunca tuve novia, así que para febrero cada vez que miraba a mis amigos con algún detalle para su novia no provocaba mayor relevancia en mí; esto fue así hasta que me preguntaron “¿dónde está el regalo para tu novia?” cuando tenía 15 años. A mis 16 fue diferente, para enero “necesitaba” novia, así para febrero, ya no era tan de compromiso el detalle que le fuera a entregar, el problema: no conocí a mi primera novia hasta mis 18 años.

Existen muchos casos como el mío, sobre todo aquellas personas que hemos sufrido por baja autoestima dentro de un círculo social de “ganadores” con pareja, viéndolos como caminan de la mano, como se publican mutuamente mensajes por redes sociales, etc., esto genera en nosotros muchos sentimientos que se convierten en nuestra sombra, tales como: ansiedad, angustia, soledad, insatisfacción por nosotros mismo, etc.

Quiero compartir contigo lo siguiente:

Debemos tener claro muchas teorías que jamás han dejado de resonar en nuestra sociedad y que me atrevo a mencionar, son algunos provocantes de nuestras circunstancias emocionales en la actualidad:

¿Será lo mismo emoción que sentimientos?
La respuesta es NO.

Emoción es una reacción fisiológica, psicológica y endocrina subjetiva, inmediata a un suceso de gran importancia, por ejemplo, María pierde un libro, ella se enoja al extremo de irritarse; Julio también pierde un libro, pero él no muestra mayor molestia al respecto.

Sentimiento, es el resultado de una emoción o un conjunto de ellas (famosa mezcla de sentimientos). Continuando con el ejemplo, María, ahora que perdió su libro, se siente ansiosa pues ya no podrá estudiar para el examen; Julio por su parte, le pareció indiferente perder el libro de la misma materia que María, porque a Julio, su padre lo obligó a cursar esa facultad en la universidad.

¿El amor es un sentimiento o una emoción?
El amor es una reacción producida por muchos sentimientos como la ilusión, enamoramiento y atracción, que todo esto es producido gracias a muchas emociones que se dan cuando vemos a la persona que nos gusta y pasamos tiempo con ella para conocerla.

“Lo amo con todo mi corazón”
El amor funciona gracias a la producción de una hormona llamada oxitocina en el sistema endocrino (enamoramiento), posteriormente, pasa al hipotálamo mediante la segregación de dopamina (hormona del placer). Gracias a esto es que sabemos quién es la persona que nos hace sentir mejor comparada con alguna otra.

Como ves, no existe ningún acercamiento al corazón el estar enamorado.

Historia de san Valentín
Valentín era un sacerdote que hacia el siglo III ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.
El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó al Palacio.
Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y el Gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza.
El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista.
Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

Desarmando un poco la historia, encontraremos realmente a lo que nos invita la historia de Valentín:

Como ves, el día de los enamorados se celebra en honor a la unión en matrimonio a muchas parejas, promoviendo el compromiso del amor entre dos personas, basado en Dios como principal aspecto de la pareja. En ningún momento nos invita a “conseguir” pareja ansiosamente para que no seamos los hazme reír de la sociedad, para los que no la tenemos.

Nos invita a casarnos con nuestra pareja, no a ir conociendo prospectos de prospectos en cada oportunidad que tengamos. Y lo que implica el noviazgo es: conocer a la persona antes de casarme con ella, lo suficiente para poder determinar con una certeza más convincente, que esa persona es la indicada para mí, según las metas que he logrado individualmente y como pareja, adicional a esto, saber si mi novio(a) y las circunstancias que vivimos juntos son tolerables, como para saber que en un futuro, como esposos, podremos lidiar y afrontarlo.

El icono de la amistad/amor fue un almendro plantado en la tumba de Valentín, esto representa que no debe ser medido un detalle sumamente costoso para cualificar o cuantificar el nivel de amor que siento por alguien, como usualmente los medios de publicidad nos persuaden para gastar. 

En fin, existen muchas más teorías que seguramente alguien aún las cree. Pero el problema no está en creerlo, sino en vivirlo, me refiero a vivir esperando “mi media naranja” “a mi amor platónico” si mi forma de pensar y actuar son las mismas desde hace muchos años atrás.

Estas mentiras lo único que provoca en nosotros es ansiedad por estar siempre al tanto “del día y lugar en que conoceré a esa persona” y nos evita gozar de nuestro presente.

Pregúntate y evalúa:

  1. Mientras espero al “elegido(a)”, ¿estoy simplemente pasando el tiempo con alguien más?
  2. ¿Por qué los novios(as) con quien he compartido no siguen conmigo?
  3. ¿Qué no le gusto a esa persona de mí? y, ¿qué no me gusto de esa persona?
  4. ¿Me tome el tiempo necesario para conocer los detalles que actualmente son un problema para con mi pareja?
  5. ¿Por qué viví lo que viví con esa persona? ¿habrán sido mis conductas las que provocaron las conductas de él o ella? ¿fui lo suficiente maduro para cambiar aquello que realmente merecía cambiar con tal de seguir con esa persona?
  6. ¿Qué lugares frecuento? ¿qué amigos me rodean? 
  7. ¿Cuál es mi reputación actual?
  8. ¿Estaré haciendo cosas que agregan valor a mi vida o a la de alguien más? 
  9. ¿La pareja que actualmente tengo (o alguna de ellas en su momento), la escogí por despecho, por no estar solo, presión grupal, atracción física o porque fue lo que se me presento en su momento?
  10. ¿He cambiado a alguna persona que fue mi pareja con tal de estar con alguien más?

Muchas veces el contestar este tipo de interrogantes nos da pena y nos provoca vergüenza, pero, es mucho mejor pasar por un momento incómodo y que nos genere un cambio genuino, a quedarme el resto de mi juventud probando nuevas cosas o intentando con nuevas personas pero únicamente trasladando mis errores, conductas y actitudes negativas a otra persona, con la esperanza que él o ella “si me aceptará”.

La madurez es un proceso que se gana al experimentar ciertas cosas y se asimila entre si lo que sucedió antes valdrá la pena hacerlo de nuevo, no precisamente porque lo que sucedió fue algo catastrófico, simplemente, el hecho de saber que mi tiempo es el recurso más limitado y más preciado que tengo, como para desperdiciarlo con aspectos que no agreguen valor a mi vida (personas, lugares, hábitos, etc.)

Amigo, amiga, guarda tu corazón que de él mana la vida (proverbios 4.23), toma decisiones correctas, no solamente para este día del cariño, sino para todos los días de tu vida. Dios te ha permitido tener y conocer todo lo que hasta el momento te ha permitido, así mismo te ha permitido desechar de tu vida ciertas personas o circunstancias que te bendicen más estando lejos de tu vida que dentro de ella, de tal forma, ¿por qué no utilizas este tiempo para reflexionar, si lo que actualmente te rodea te es fundamental o esencial, si lo que haces es solo una forma de “repellar” ciertos vacíos que te ha provocado las malas decisiones que algún día tomaste por no darte la oportunidad a pensar o al simple hecho de esperar por algo más conveniente para ti? De esta forma, quien quita, para el próximo día del cariño si estés con esa persona que Dios te está guardando, pero eso sucederá si tú también te estás guardando para ella (física, sexual y emocionalmente). 

Te deseo todo lo mejor para tu vida y cada área de ella, recuerda que lo más importante eres tú, evita juzgar y convertir una circunstancia como lo más determinante de tu vida, pues recuerda, nada es para siempre, pero si lo es el amor verdadero que inicia en Dios en tu vida.

Jaime R. Cáceres Faggioly
Psicólogo

Queremos agradecer a Jaime por su contribución a este blog, si estás buscando consultoría emocional puedes contactarlo  en los siguientes enlaces:
jfaggioly@jfconsultorias.com 
facebook.com/jfdualidad




viernes, 31 de enero de 2014

Nuestras Creencias



Por Abner Huertas



Recuerdo varias ocasiones en las cuales me he dicho: “Eso no lo puedo hacer.” O “yo no soy bueno para hablar con otras personas”, y así una serie de frases que tratan de describirme, infortunadamente son expresiones netamente negativas que en ningún momento podrán ayudarme a alcanzar mis objetivos.

¿Te has dicho alguna frase similar en alguna ocasión?, estas frases se convierten en lo que podemos llamar, nuestras creencias.

Cada vez que creamos una frase que nos identifica sea positiva o negativa, tiende a convertirse en algo que creemos sobre nosotros mismos; estas creencias también aplican cuando realizamos alguna “definición” de otra persona con frases como: “ella siempre busca su propio beneficio”, “nunca sería amigo de esa persona, no me agrada su forma de ser”, y así podemos creer definiciones de los demás que después podemos llegar a creer de ellos.

Debemos pensar si realmente lo que pensamos, o mejor dicho, lo que creemos de nosotros mismos o de los demás es una realidad o sencillamente es una ilusión; el problema es que las ilusiones pueden parecer ciertas pero en realidad no lo son.

¿Cuántas veces hemos perdido la oportunidad de alcanzar una meta o un sueño por la descripción que tenemos de nosotros mismos?, ¿Cuántas veces hemos perdido buenas amistades por la descripción que tenemos de los demás?, definitivamente lo que nosotros damos por hecho puede construir o destruir.

Si pudiera estar a la par tuya conversando sobre qué piensas tú de ti, ¿Qué me dirías?, lo que tú crees sobre ti ¿Te edifica?, piensa en esto: cada característica que tu piensas de ti, positiva o negativa, es cierta, porque tú la haces cierta. Por eso me gusta la expresión que dice: “Si tú piensas que puedes o que no puedes, en ambas tienes razón.”, Una de las bases principales sobre la cual se asienta nuestra confianza y fe en nosotros está en lo que creemos de nosotros. 

Asimismo, la base principal que puede ayudar a una persona a la cual tú conoces está en lo que tú crees de ella. Medita en esto un momento, ¿Cómo te sientes cuando estás a la par de una persona que piensa lo mejor de ti?, al menos en mi caso, me siento que puedo hacer muchas cosas, siento que soy casi invencible; y todo porque alguien cree en mí.

Ahora imagina que esa persona eres tú. Imagina que te estás dando aliento todos los días, y que siempre te dice “tú puedes”, ya que tú eres el primero que debe creer que tú puedes. ¿Qué harías si tuvieras toda la confianza del mundo?, sé que muchas cosas, pero esa confianza hay que alimentarla, y se comienza por alimentar la fe que tú tienes en ti mismo.

Siempre he dicho que la persona con la que uno convive todo el día es con uno mismo. ¿Qué tal si empezamos por decirnos lo valiosos que somos y lo mucho que creemos en nosotros?, los logros no sólo se miden en los bienes materiales que consigues, sino también en el estado de paz que puedes alcanzar contigo mismo. 

Hace algún tiempo leí una anécdota que quiero compartir contigo, no sé quien sea el autor, pero la misma nos da una gran lección de lo que es confiar en uno mismo y en tus habilidades. La anécdota dice así:

“Un cachorro, perdido en la selva vio un tigre corriendo en su dirección. Comenzó entonces a pensar rápido, para ver si se le ocurría alguna idea que le salvase del tigre. Entonces vio unos huesos en el suelo y comenzó a morderlos. Cuando el tigre estaba casi para atacar, el cachorro dijo en alto:

- ¡Ah, este tigre que acabo de comer estaba delicioso!

 El tigre, entonces, paró bruscamente y, muerto de miedo, dio media vuelta y huyó despavorido mientras pensaba para sí:

- ¡Menudo cachorro feroz! ¡Por poco me come a mi también!

Un mono que había visto todo, fue detrás del tigre y le contó cómo había sido engañado por el cachorro. El tigre se puso furioso y dijo:

- ¡Maldito cachorro! ¡Ahora me la vas a pagar!

El cachorro, entonces, vio que el tigre se aproximaba rápidamente a él con el mono sentado encima y pensó:

- ¡Ah, mono traidor! ¿Y qué hago ahora?

Comenzó a pensar y de repente se le ocurrió una idea: se puso de espaldas al tigre y cuando este llegó y estaba preparado para darle el primer zarpazo, el cachorro dijo en voz alta:

- ¡Será perezoso el mono! ¡Hace una hora que le mandé para que me trajese otro tigre y todavía no ha vuelto!”

Este cachorro nos enseña varias lecciones, pero la que quiero sacar a relucir es que él creyó en él mismo, y no le importó que un animal feroz, que bien hubiera podido devorarlo, lo amedrentara.


¿Te animas a creer más en ti?

Foto cortesía de FreedigitaPhotos y FrameAngel

lunes, 27 de enero de 2014

Las emociones se contagian



Por Abner Huertas



Recuerdo que una ocasión estaba en mi oficina trabajando en un proyecto, para serte franco me encontraba muy agobiado, no lograba solucionar el problema que tenía enfrente, y una de las características de los proyectos es que tienen que salir en tiempo.

Debido a esta situación mi humor estaba histérico, cuando en ese momento apareció mi jefe, pero al comentarle el caso creí que se molestaría, pero en cambio lo tomó con buen sentido y lo único que dijo “ya va a salir”. Increíblemente mi propio humor cambió, se contagió y al poco tiempo logré resolver.

En ese momento no le había dado mayor importancia a esa breve situación, pero ahora me doy cuenta que es un claro ejemplo de una gran verdad, y es que las emociones se contagian.

Cada uno de nosotros somos seres de emociones, en algunas ocasiones funcionamos como emisores de emociones y en otras ocasiones como receptores de emociones. Cuando hay un problema en algún grupo y alguien llega con buen sentido del humor manteniendo la responsabilidad y seriedad que requiera esa situación, ese buen humor se contagiará a todos, pero al mismo tiempo puede ocurrir lo contrario y una persona con malas emociones puede contagiar al resto del equipo.

En noviembre de 2008, Dallas Wiens se encontraba pintando en la parte de afuera de la iglesia a la cual asistía. Se había subido a un equipo que lo elevaba para poder pintar la parte superior de la misma cuando sin querer tocó uno de los cables de alta tensión provocándole graves quemaduras y la pérdida total de su rostro. Milagrosamente Wiens sobrevivió y pasó varios meses de su vida prácticamente sin rostro.

Quizá te preguntes qué relación tiene esta historia con el hecho de que el humor se contagia. Pues he aquí el porqué. Tres años después del accidente Wiens fue candidato para que se le realizara el primer transplante de rostro en los Estados Unidos. Los médicos no daban garantía de que aquello fuera a funcionar, pero Wiens los llamó antes de que iniciaran la operación y les dio a los médicos palabras de ánimo, él no se estaba dando por vencido y ellos tampoco debían hacerlo.  Uno de los médicos dijo posteriormente que el buen humor que llevaba Wiens los ayudó a llevar la operación de una manera diferente resultando ésta exitosa.

En cada situación que vivamos podemos ser portadores de buenas emociones, y a la vez, podemos estar abiertos a buenas emociones cuando nos encontramos experimentando algún valle donde lo único que podemos ver es lo negativo.

Por ello te invito a que seamos portadores de buenas emociones, cuando veas a alguna persona portadora de malas emociones sencillamente no las adoptes y mantén las buenas emociones que llevas contigo.